El pequeño Ángel se dirigía a través del bosque desde el pueblo hacia su casa. Era una noche fría, parecía que el vaho que salía de su pequeña boca era el alma que se le escapaba, llevaba ropa de sobra como para sentir calor incluso en las noches más frías, pero esa noche era diferente, el frío penetraba las fibras de su abrigo y se abría paso por su piel,astillando sus huesecitos hasta llegar su interior; sentía el aire gélido en sus pulmones, su corazón parecía atravesado por carámbanos.
Pero el pequeño tenía una misión, era muy importante, su abuelo estaba muy débil en cama, y el era el encargado de custodiar la medicación hasta su hogar, el pensamiento de que su abuelo se iba a sentir mejor le reconfortaba y hacía que sus ganas de vivir fuesen mayores.
No fue suficiente, al poco tiempo Ángel cayó redondo al suelo, ya no podía más, el hielo bloqueaba sus articulaciones, estaba cerca de casa,pero tenía la garganta paralizada por el frío, sentía que iba a morir...
Las malas lenguas cuentan que así murió,pero el pequeño sacó fuerzas de donde no las tenía y levantó un brazo, luego el otro, poco a poco se fue arrastrando por la superficie helada. Pero no se puede hacer lo imposible.Sus ojos que antes tanto brillaban se comenzaron a apagar, su mirada estaba perdida en un mar infinito de confusión...no tenía fuerzas ni para pensar.
-Ya veo mi casa, he de aguantar- es lo único que pudo articular, de forma inconsciente. - Ya casi...
Ángel comenzó a sentir un calor pacífico, familiar, nunca se había sentido tan bien, pero seguía tendido en el suelo. Se oyó el sonido de campanas, una luz dorada surgió del cielo.
Desde donde estaba el niño solo pudo ver unas botas resplandecientes. Su propietario le tendió la mano y le sentó en un tocón.
Veía una figura un tanto extraña, era un hombre alto, con los ojos de un color que solo se puede describir como indescriptible. Tenía las dos muñecas adornadas con pulseras de largos pinchos e iba en manga corta.
-¿Quién eres?- dijo el pequeño Ángel
-Mi nombre es Gael.
-¿Eres un demonio?
-Eres un niño muy raro,soy un arcángel, en teoría no debería interferir en las vidas de los humanos, pero te voy a dar una oportunidad...aunque me hayas juzgado por mi aspecto...-el niño le miró boquiabierto- Te voy a dar dos opciones, sobrevivir a esto,pero no volver a ver a tu familia nunca más, o darte diez minutos más de vida, para despedirte de tu familia y todo eso.
-Elijo la segunda.
-¿Seguro?
-Está decidido.
-Muy bien,pues comienza a andar-dijo Gael mientras desaparecía.
El pequeño comenzó a correr como nunca lo había hecho hacia casa, le dió un abrazo a su madre, le dijo adiós a su padre, dejó el medicamento en la mesilla de la cama de su abuelo y se quedó dormido llorando a los brazos del anciano, nunca se volvió a despertar...
<<ÁNGEL, POR TU SOLIDARIDAD TE DAREMOS EL DON DE LA VIDA, TU VIRTUD HARÁ QUE PUEDAS SEGUIR AYUDANDO A LOS DEMÁS, SERÁS UN ADEPTO,Y COMO TAL PODRÁS ACTUAR A VOLUNTAD.>>
Así es como un pequeño bonachón e inocente logró evitar una muerte, a cambio de su vida, y se convirtió en un defensor del bien.
CONTINUARÁ
Hecho por mi (Sr.Satán)
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