domingo, 4 de diciembre de 2011

Un dibujo perdido.



No se muy bien porque he puesto este dibujo, pero da igual.
Me apetecía.
Acabo de encontrarla en uno de mis cuadernos y la he editado, tengo que aprender mejor a hacer dibujos en el ordenador (o por lo menos a editarlos xD)
Pensándolo bien, puede que este sea el personaje de alguna historia...ya se me ocurrirá algo.

Y aquí está el dibujo sin editar.

La búsqueda del sueño: Capitulo 1

Lo ocurrido dos días antes de llegar allí jamás se lo hubiese esperado, ni siquiera se lo hubiese podido imaginar, pero se acostumbró a ello como si fuese lo más normal del mundo.

Era un día lluvioso, de esos nublados en los que a uno le apetecía quedarse en casa con una mantita viendo la tele. Pero ella tenía que ir a clase, como siempre.
Cogió en bus, ya era una rutina.
Llegó a clase. Tres horas aburridas, se las pasó dibujando en su cuaderno, criaturas inventadas, paisajes, lo primero que se le pasaba por la cabeza. No salió en los cinco minutos que tenían de intercambio entre clase y clase. Su mejor amiga, Elisa, no había venido, estaba enferma.
Cuando sonó el timbre del recreó solo salió a fumar y entró. Hacia frío.
Otras tres horas dibujando, menos a última, tenia clase de historia y la encantaba, el profesor era divertido, parecía que contaba un cuento en vez de explicar.
Salió cogió el bus y de vuelta a la residencia en la que se alojaba con su hermano pequeño.
Tenia siete años pelo castaño muy claro algo largo y alborotado normalmente, era muy activo, risueño y alegre, siempre conseguía sacarla una sonrisa.
No tenían padres, o no sabían donde estaban.
Fue bastante raro, es más, no sabia ni que había pasado.
Solo sabia que cuando su hermano tenia un año, se despertó y estaba ya en esa cama.
Lo pasó fatal, no entendía nada, su vida había cambiado de un día para otro de forma brutal.
No la habían dado explicaciones, aunque tampoco sabia que la podían decir, no se acordaba de nada, solo de que tenia una familia, tenia las fotos, pero de nada más. Ni de su casa, ni de su escuela, ni de si tenían perro.
Tenía vagos recuerdos, pero nada concreto.
La costó acostumbrarse y no sabía por qué.

Ese día al volver del instituto vio varios coches de policía, cosa normal, porque mucha gente había intentado escaparse antes. No le dio importancia.
Pero se sentía extraña.
La dijeron que su hermano había desaparecido, quería morirse, sufrió una crisis nerviosa, depresión, ansiedad. El mundo se le vino encima.
Pasó una semana sin noticias y llegaron las vacaciones de navidad.
Fue a dar un paseo por un bosque cercano al centro, tenía que respirar, pensar, necesitaba a su hermano.
Lloró, lloró hasta desgastarse la garganta, hasta que no la salían las lágrimas, hasta que la dolió todo, hasta dormirse por competo.

Y volvió a pasar, se despertó en medio de el bosque, pero no era igual.
Los árboles con nieve, los sonidos de la carretera cercana, ni el canto de los pájaros estaban.

Empezaba a oscurecer y no encontraba el camino, los árboles hacían que todo pareciese más oscuro.
Tras unas horas, que la parecieron días, andando llegó a un claro siguió hasta el borde. Abajo se extendía una especie de pueblo con casas bajas farolas que parecían antiguas y oía el murmullo de gente.
Tenia que bajar, necesitaba saber que pasaba allí. Había paseado mil veces por aquél bosque y nunca había visto eso, aquel poblado.

La pendiente no era mucha pero la distancia si y estaba toda embarrada.
Se armó de valor, intentó bajar con cuidado, despacio. Pero era de naturaleza torpe ¿Qué podía haber esperado?
Cayó de culo y bajó dando tumbos, pero llegó, por lo menos sana y salva. Bueno sana no estaba segura pero viva estaba.
Mientras andaba hasta aquel lugar vio que se había hecho varios cortes en brazos y piernas. Sus vaqueros estaban destrozados y su jersey practicamente igual. En un principio había sido blanco, ahora era de un marrón intenso que veía imposible de lavar, Mierda, pensó, era su favorito, daba calorcito y resaltaba su figura delgada con caderas un poco anchas.

Sin darse cuenta llegó a una casita de madera de colores vivos, verdes, rojos, amarillos intensos. Abrió mucho los ojos se giró y miro a su alrededor.

Gente, bueno no, personas, no estaba segura. Seres de brillantes colores con...¿Tentáculos? La estaban mirando. Tenia ganas de gritar, pero nada en sus miradas indicaba maldad, solo inquietud, fascinación, incluso burlonas.
Una figura de un color amarillo pálido se acercó sonriendo, la tendió una toalla y guiñó un ojo absolutamente negro.
-Aquí tienes, no preguntes, primero hay que lavarte, curarte y darte algo de comer, ven sigueme.
La siguió sin pensar. era muy alta, a pesar de sus piernas pequeñas. varias antenas, cuernos o lo que fuesen por la cabeza y estaba algo regordeta. Supuso que era una mujer por su voz melodiosa suave. pero ni siquiera sabia si aquellos seres tenían sexo.
Entró a la casa con la que se había chocado.
Por dentro parecía más grande que por fuera, había tres puertas. Y la cocina, o eso suponía estaba en el salón principal, separada por una gran mesa. El baño esta por la puerta del medio, tienes todo lo necesario, mientras tato te preparare algo de comer, no te preocupes.
-Increíble.-Susurró una vez dentro y con la puerta cerrada, era un baño normal, completamente normal, algo pequeño.

La cascada de agua la cayó encima como si llevase siglos sin ducharse, cerro los ojos y los abrió con una mueca de dolor, los brazos y las piernas la ardían de dolor, se había olvidado de las heridas.

Salió del baño y con ella el vapor que había producido su ducha de agua caliente.
La mesa en la que se sentó era un poco alta, comparada con la silla, que parecía la de un niño pequeño.
En un cuenco marrón había un liquido viscoso, verde, poco apetecible. Pero el hambre hizo que diese una cucharada sin pensar.
Tosió, tosió mucho y dolía, tenia la garganta dolorida de la llantina de antes, o de hace unos días o de cuando fuese.
-Jajaja, imagino que tengas hambre, pero si te comes eso no te sentará muy bien, es una crema para tus heridas. La comida es está.
Tenia una bandeja en la mano con cuencos que tenían una pinta más apetecible.
-Come, tomatelo con calma, espero que te guste, al otro chico nuevo le encantó. Después te curaré y responderé cualquier duda, siempre que me sea posible.-Dejó la bandeja en frente suyo y lo atacó con voracidad, casi se atraganta varias veces, pero tenia hambre, más del que creía.
Estaba delicioso. ¿El otro chico nuevo? ¿A quien se referiria?

viernes, 2 de diciembre de 2011

La búsqueda del sueño- Introducción

Al fin llegamos a La ciudad, todos la conocian, pero nadie hablaba
de ella, se contaban muchas leyendas pero ninguna la nombraba
exactamente, ni siquiera la habían puesto nombre, simplemente era La Ciudad.

Era horrible, o eso creia, porque no estaba segura de como era.
Un monton de niebla, blanca y espesa la cubria. Las casas,
árboles...Todo era solo una mancha negra entre aquella niebla.
No se veía gente, ni un alma, pensó, eso le produjo un escalofrío
por toda la espalda.
La niebla impedia ver lo que había más adelante. Llegaba a ver sus
manos extendidas pero poco más.

Agarró la mano de su hermano pequeño con fuerza, no quería
perderle; otra vez no.
Y siguieron a la extraña criatura que tenían de guía.
Señora Green se hacía llamar, el nombre era irónico ya que su piel
era de un color azul intenso, piernas cortas, bastante regordeta y
lo más extraño, cuatro tentáculos que hacían de brazos.Su cara, también regordeta, parecia muy simpática, pero nada tenía que ver con su comportamiento.
Era bastante gruñona y sus comentarios, más bien cansinos, eran
como mil puñaladas con el filo cortante y envenenado. Pero no
tenían más remedio que seguirla si querían salir de esta.

-Esta bien, por esta noche nos quedaremos en "La casa de las rosas",
ya estamos cerca, así que daos prisa, he quedado con alguien en el
bar de abajo y ya llegamos un poco atrasados.

Era increible la capacidad para guiarse que tenia Green, ella misma
no era capaz ni de andar sin tropezarse, y mucho menos de guiarse
por aquella ciudad en la que no veían a más de un metro. Y, ¿como
que había quedado con alguien? ¿Acaso alguien vivía alli? ¿ Tenían
una casa de alojamiento? ¿Venia gente de visita a aquel funesto
lugar?, esas y otras mil preguntas se le agolparon en la cabeza,
pero no realizó ninguna, estaba muy cansada, habían andado todo
el día sin parar, había tenido que llevar a su hermano en brazos y estaba congelada.
Ya era de noche y no aguantaba más, su hermano se estaba medio durmiendo, pero se despertaba cuando tropezaba con el suelo, y eso era muy a menudo.

-Bien, ya estamos, ¿No ha sido para tanto verdad?.
Llamo al timbre de un edificio enorme, por lo larga que era la sombra. Lo que alcanzaba a ver era una pared de piedra grisácea y algo verdosa. El jardín, si eso se podía llamar así estaba lleno de unas flores, que supuso, serían rosas. Por lo menos el nombre de la casa tenía sentido, no como el de la señorita green. Sintió que
algo la rozaba la pierna.

Un chirrido, y un rayo de luz les indicó que ya podrian entrar.Les recibió una señora de pelo canoso recogido en un perfecto moño, del que no se escapaba ni un pelo, que pegaba con las arrugas bastante marcadas que se afanaban en su rostro. Era completamente blanca, parecía que nunca la había dado el sol y parecía flotar tras su largo vestido negro. Pero se notaba que no flotaba en verdad ya que se oía el repiqueteo de sus tacones.

-¿Señora Green? Pasen a recepción, allí les darán la llave y el número de habitación. Si tiene alguna duda, pregunte allí.
Dijo antes de que pudiese responder a la pregunta. Hablaba tan rápido que no se enteró de la mitad de lo que decía, su voz era seria y formal, como si hubiese nacido para ello.

Lo que tenian frente a ellos, era más bien raro, bueno no era raro, pero no pegaba con el ambiente de aquella ciudad.
Ante ellos se extendía un gran salón circular con una gran alfombra roja, redonda en el centro. Había varias mesas repartidas de forma ordenada con unas pequeñas lámparas de vela y sillas de madera que parecían incomodas.
Justo en frente, una escalera enorme de que se dividia en dos casi al final.
Y en el salón había seis puertas, a parte de la de entrada, tres a un lado de la escalera y tres al otro.
Todo era totalmente simétrico, lo único que no era igual en aquel
panorama, era una gran recepción que se encontraba a la derecha de la entrada, en la que un tipo de aspecto torpe intentaba mantener una pila de hojas si que se cayesen en sus brazos.
-Robert, atiende a estos clientes por favor, y deja el papeleo para más tarde.
-Sii..si señora, buenas tardes ¿Que desean?.
El montó de hojas que no consiguió dejar en la mesa a tiempo se cayó y se desperdigaron por el suelo, llenándolo de lo que parecía, un manto de nieve blanco.
-Pe...perdonen, dis...culpen.-susurro- Lo lamento,¿Señora Green? aqui tienen su llave con el numero de la habitación. Un plano con las instalaciones, el número de recepción y creo que no se me olvida nada, firme aquí por favor.

El señor parecia mayor, pero no tanto como la señora que salió a recibirles, había algo en el que le hacía parecer bueno, de confianza. No pegaba con aquel entorno, ni con la casa, ni con la ciudad.
También era de un tono blanquecino, con una cabellera de pelo grisaceo hasta los hombros y una barba del mismo color. Sus ojos eran rojos, como los de la señora, eso la inquietaba bastante, pero después de ver a la señora Green, se esperaba cuanquier cosa, ¡Por lo menos ellos no tenían cuatro tentáculos!

-Subid las escaleras, la segunda puerta a la derecha del primer piso es la nuestra, aqui tienes la llave, yo voy al bar, esperad allí, no bajeis ni rompais nada. No curioseeis.

La habitación no estaba mal, tenia dos camas y al fondo una ventana con las persianas bajadas. Todo parecia normal.
Una mesa bajo la ventana con una silla como las del salón, de las incomodas. paredes de color malva y un armario empotrado en la pared enfrente de las camas de un tono madera rojiza.

-Tengo sueño. -El pequeño se restregó los ojos mientras tiraba de la mano de su hermana.-Quiero dormir.-Fue directo a la cama y ella
le arropó.

-Duerme bien pequeño. te mereces descansar.- busco en el armario una manta se la hecho por encima y le besó la frente.

Ella se echo en la otra cama, la señora Green la echaria de ella en cuanto volviese, per ella no iba a dormir, cerró los ojos y se puso a pensar.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Introducción a la nueva vida

El pequeño Ángel se dirigía a través del bosque desde el pueblo hacia su casa. Era una noche fría, parecía que el vaho que salía de su pequeña boca era el alma que se le escapaba, llevaba ropa de sobra como para sentir calor incluso en las noches más frías, pero esa noche era diferente, el frío penetraba las fibras de su abrigo y se abría paso por su piel,astillando sus huesecitos hasta llegar su interior; sentía el aire gélido en sus pulmones, su corazón parecía atravesado por carámbanos.

Pero el pequeño tenía una misión, era muy importante, su abuelo estaba muy débil en cama, y el era el encargado de custodiar la medicación hasta su hogar, el pensamiento de que su abuelo se iba a sentir mejor le reconfortaba y hacía que sus ganas de vivir fuesen mayores.
No fue suficiente, al poco tiempo Ángel cayó redondo al suelo, ya no podía más, el hielo bloqueaba sus articulaciones, estaba cerca de casa,pero tenía la garganta paralizada por el frío, sentía que iba a morir...


Las malas lenguas cuentan que así murió,pero el pequeño sacó fuerzas de donde no las tenía y levantó un brazo, luego el otro, poco a poco se fue arrastrando por la superficie helada. Pero no se puede hacer lo imposible.Sus ojos que antes tanto brillaban se comenzaron a apagar, su mirada estaba perdida en un mar infinito de confusión...no tenía fuerzas ni para pensar.

-Ya veo mi casa, he de aguantar- es lo único que pudo articular, de forma inconsciente. - Ya casi...

Ángel comenzó a sentir un calor pacífico, familiar, nunca se había sentido tan bien, pero seguía tendido en el suelo. Se oyó el sonido de campanas, una luz dorada surgió del cielo.
Desde donde estaba el niño solo pudo ver unas botas resplandecientes. Su propietario le tendió la mano y le sentó en un tocón.
Veía una figura un tanto extraña, era un hombre alto, con los ojos de un color que solo se puede describir como indescriptible. Tenía las dos muñecas adornadas con pulseras de largos pinchos e iba en manga corta.
-¿Quién eres?- dijo el pequeño Ángel
-Mi nombre es Gael.
-¿Eres un demonio?
-Eres un niño muy raro,soy un arcángel, en teoría no debería interferir en las vidas de los humanos, pero te voy a dar una oportunidad...aunque me hayas juzgado por mi aspecto...-el niño le miró boquiabierto- Te voy a dar dos opciones, sobrevivir a esto,pero no volver a ver a tu familia nunca más, o darte diez minutos más de vida, para despedirte de tu familia y todo eso.
-Elijo la segunda.
-¿Seguro?
-Está decidido.
-Muy bien,pues comienza a andar-dijo Gael mientras desaparecía.
El pequeño comenzó a correr como nunca lo había hecho hacia casa, le dió un abrazo a su madre, le dijo adiós a su padre, dejó el medicamento en la mesilla de la cama de su abuelo y se quedó dormido llorando a los brazos del anciano, nunca se volvió a despertar...

 <<ÁNGEL, POR TU SOLIDARIDAD TE DAREMOS EL DON DE LA VIDA, TU VIRTUD HARÁ QUE PUEDAS SEGUIR AYUDANDO A LOS DEMÁS, SERÁS UN ADEPTO,Y COMO TAL PODRÁS ACTUAR A VOLUNTAD.>>

Así es como un pequeño bonachón e inocente logró evitar una muerte, a cambio de su vida, y se convirtió en un defensor del bien.

CONTINUARÁ
Hecho por mi (Sr.Satán)

Pues aquí estamos

Bien, lo primero es explicar un poco de que va a ir el blog, creo que es lo básico ¿no?
Bueno, pues es un blog creado para que perturvados mentales como nosotros se desahoguen contando historias de lo que sea,pero entretenidas; compartiendo dibujos, o lo que sea.

Si hay algún interesado en que se publique algo suyo que lo envie al siguiente correo con el asunto "marmota dormilona"

eltiomasvago@hotmail.com

Fácil de recordar, ¿no?
No olvidéis comentar, y sobre todo, entreteneros